Podría decirse que muchos han crecido con Lluís Llach i Grande, pero nunca fueron ni serán tan jóvenes como él era y será. Porque el de Verges viene del tiempo nebuloso de los falsos viejos, esos tipos escogidos que desandan el calendario y pierden años cada vez que soplan las velas de la tarta. Por eso mantiene un público canoso y, a la vez, renueva su audiencia entre los tardoadolescentes. Por eso él habla de seguidores que llevan vaqueros y bambas, pero también compran sus discos los que se ponen la corbata ya sin notarla.
Llach afirmó un día que era ‘de la época en que Sartre se subía encima de un bidón y repartía panfletos’ y mantiene que la canción es una herramienta de comunicación. Entre el compromiso político y la construcción poética angélica, este músico y cantante ha dado banda sonora para aquellos que querían cierta épica desarmada y también para aquellos que querían una lírica de amor cortés que no quite lo valiente.
En medio, un baúl de bellas canciones que se han convertido en patrimonio de todos, como ‘L’estaca’, cantada en varios idiomas y contra tiranías de todo color. Pero también, en medio, la tentación de la impostura y el peligro del sermón barato.
Como los espías más sentimentales de aquella larga guerra fría que acabó, Llach llega a la falsa normalidad del fin de la Historia con el aire seco del agente que necesita reírse un poco de sí mismo, para que la trascendencia no le rompa el saco. Lo justo para seguir sin cansarse. Hay otras guerras. Como el espía que amó y ama el público (su excelente ‘amor particular’), pero no quiere que el público le erija todavía la estatua de piedra, que eso sería jubilarse. Por eso se permite, en un programa de radio, pronunciar mal a propósito la palabra mágica y dice ‘la cancó’ en lugar de ‘la cançó’. Un poco de ironía para disfrazar la incomodidad equidistante que conlleva no parecer ni un mito viviente ni un falso modesto.
FICHA ARTÍSTICA
Lluís Llach.
Voz y piano
Laura Almerich.
Guitarra clásica, marimba, acordeón y voces
Anna Comellas.
Violoncelo
Jorge Cuscueta.
Saxos y clarinete
Dani Forcada.
Batería y percusiones
Marc Prat.
Bajo eléctrico y contrabajo
Laly Rodríguez.
Guitarras acústicas y eléctricas
FICHA TÉCNICA
Andreas Claus
Producción & Management
Joan Teixidó
Iluminación
Xavi Puig
Técnico de sonido
Francesc Pujol
Backliner
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